¿Qué cubano no ama a Mao?

“Dirán entonces: aquí estuvo/ la sala, y más allá, /donde encontramos los fragmentos/ de levísimo barro, el sitio/ del calor y la dicha. /Luego/ vendrá una pausa, mientras el viento alisa los hierbajos/ inconsolables; pero/ ni un soplo habrá que les evoque/ la risa, el buenas tardes,/el adiós” (Eliseo Diego, “Arqueología”).

Este pasado lunes 3 de julio, y con el título “El Gobierno planea recuperar las posadas por horas, para hacer la competencia a los privados”, Diario de Cuba reprodujo fragmentos de un artículo firmado por Gabino Manguela (“Regresan las posadas a La Habana”), publicado en el periódico habanero Trabajadores de ese mismo día.

Una vez leído el primero, lo colgué en mi página de Facebook donde tengo muchos amigos que son compatriotas y saben de qué tema se trata. Igualmente, se lo reenvié a dos personas que fueron como yo, y por muy carnales, asiduos clientes de esos sitios “donde tan bien se está.” Las ideas expresadas por el señor Alfonso Muñoz Chang, director de la Empresa Provincial de Alojamiento de La Habana, me hicieron pensar en el asunto, a la par curioso y acaso único, que Cuba es, probablemente, el único país en el planeta donde el estado se siente obligado a administrar también las casas de citas. Dicho con otras palabras, el partido comunista y su gobierno subordinado entienden que el sexo privado debe estar bajo el control de la propiedad estatal sobre ese importantísimo medio de goce y reproducción.

¿Qué quiere decir posada en este caso? Me valgo de un libro de Argelio Santiesteban: El habla popular cubana de hoy (La Habana: Editorial de Ciencias Sociales, 1997): “f. Cub. Aquí nunca designa al inocente mesón, sino al establecimiento que alquila cuartos por un corto tiempo para solaz amoroso de las parejas. Detalle interesante es la existencia de una posada [sic] con el paradójico nombre de “Villa Cándida”. Esta voz halla sinónimos en albergues, encufe y casa de citas” (342).

Había unas cuantas en La Habana de mi juventud que el periodista Manguela rememora: “…Dos Palmas, 11 y 24, La Monumental, Edén Arriba y Edén Abajo, La Campiña y…” Una tarde ya lejana el poeta haitiano René Depestre, entonces residente en el reparto Nuevo Vedado, y hablando del asunto, me dijo que le había dedicado uno de sus poemas a la de 11 y 24. Allí llevó y gozó, me confió, a la hija del poeta francés Paul Éluard: “Sur les merveilles des nuits/Sur le pain blanc des journées/Sur les saisons fiancées/J’écris ton nom…”, es decir, “En las maravillas nocturnas/en el pan blanco cotidiano/en las estaciones enamoradas/escribo tu nombre…” (“Liberté”).

Indica Manguela que en los años noventa, o sea, a raíz del “desmerengamiento” de la antigua Unión Soviética y de los países socialistas, además de los huracanes naturales que también perforaron la isla, algún funcionario decidió convertirlas en albergues para damnificados. En resumen, tanto la geopolítica, la geografía (huracanes) y la burocracia acabaron con ese servicio, al menos en la capital. “¿Qué hacer?”, se preguntó el cubano de a pie, con ganas de seguir echándole leña al fuego de las pailas de recibo.

La respuesta la dio la ley del mercado bajo el manto sui generis de un neologismo criollo, el “cuentapropismo”, término nacido en las reuniones del partido comunista para mencionar, de forma elíptica, lo innombrable: la empresa privada. Aparecieron ciudadanos dispuestos a alquilar habitaciones (con permiso de las autoridades) de sus casas o apartamentos con tal de seguir la tradición y a modo de provechosa fuente de ingreso personal.

Dice el funcionario: “Ese es un servicio que ahora está en manos de particulares, quienes garantizan el espacio perdido por las famosas posadas. Creemos en la posibilidad real de retomarlo y desarrollarlo”. El periodista agrega: “De manera general, la habitación [de los cuentapropistas] cuenta con aire acondicionado, refrigerador, agua fría y caliente y un confort adecuado. Claro, ahí no se cuentan la cerveza a 1,20 CUC o más, el trago o botella de ron a precios estratosféricos, el llamado saladito y algún que otro aderezo para hacer más placentero el momento.” Un cubano gana el equivalente a unos $29.60 al mes. Por el momento, Muñoz Chang confiesa que no tiene presupuesto para avanzar este año en su empeño pero se siente esperanzado que el dinero aparecerá en el entrante.

Eso de que no hay plata por el momento es un alivio para los cuentapropistas. Saben que el gobierno hace montones de  planes que nunca cumple. Por una razón sencilla y escandalosa: si no hay plata para empezar a resolver el gravísimo problema de la vivienda, de dónde van a sacarla para las posadas. Están seguros de que, si les entregaran las riendas de este negocio, acometerían con éxito las obras de reparación y de construcción de nuevos espacios, en plazos muy razonables, sin depender de la decisión de ningún miembro del gobierno, salvo la obtención del permiso para llevar a cabo tales operaciones.

Sin embargo, ahí está el detalle. En los lineamientos del partido comunista, no se contempla nada parecido a estimular el brote de grupos empresariales privados, capaces no solo de reparar y de edificar posadas, sino de ofrecer empleos por ese medio a miles de ciudadanos que, entre otras expectativas, serían consumidores potenciales de esos servicios. El estado raulista al igual que el fidelista, no tolera ni la acumulación de riqueza ni el desarrollo de una capa de individuos financieramente independientes. Por otro lado, los únicos cubanos que podrían hacer inversiones serias de capital no viven en la isla. La legislación en vigor tampoco les permite a estos participar en esas transacciones. ‘Caso cerrado’ como el programa de Telemundo.

En Texas, siempre en Texas, julio de 2017.

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Acerca de Elige tú que canto yo

Scholar, writer and professor of Spanish at Sam Houston State University, Huntsville, Texas. Married to Jill Saumell (maiden name Offerman) , three children, four grandchildren. A member of ANLE, Academia Norteamericana de Lengua Española. US Academy of the Spanish Language, one of the 22 academies of the Royal Academy of the Spanish Language (RAE). Author of three academic essays: La corte del supremo espectáculo. La Habana: Ediciones Unión, 1979. A Cultural History of the Cuban Radio and Television. The entire edition was converted into pulp paper by order of the Department of State Security; En Cuba todo el mundo canta. Madrid: Editorial Betania, 2008. A tale of my prison experiences. In Cuba.; La cárcel letrada. Madrid: Editorial Betania, 2013. The Enlighted Prison. Cuban Prison Narrative from 1836 to 1992. Co-author and writer of several scholarly books, for example the writer of Carlota Caulfied's entry in Latin American Women Writers: An Encyclopedia. María Claudia André and Eva Bueno, eds. New York: Routledge, 2007: 113-114; Alejo Carpentier and José Martí's entries in Wiley-Blackwell Encyclopedia on Latin American Postcolonial Literature (forthcoming). Have published scholarly (peer reviewed) and popular media (journals, magazines, newspapers)essays on Human Rights and Spanish American Literatures in Cuba, France, Spain, Spanish America, the United States, and the United States. Talebú is the name of my own literary blog (https://talebu.wordpress.com/). A former political prisoner (1981-1986). US naturalized citizen (1994).
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