“Ay, qué sospecha tengo Sr. Ministro”

“Ay, qué sospecha tengo Sr. Ministro”
Para Alejandro González Acosta que me mandó los poemas citados aquí.

Platillo volador

Platillo volador


Como estas líneas tienen que ver con la política cultural en Cuba, decidí escoger el título de la guaracha “Ay, qué sospecha tengo” para encabezarlas. La pieza fue compuesta por Eduardo Saborit y hecha popular por Rita Montaner. La letra se basa en un contrapunto. Rita canta y narra una situación que resulta controversial. Luego ella y el coro que la acompaña responden: “Ay, qué sospecha tengo”. Por ejemplo: “X es un viejo de 63 años, se casa con Y que tiene 22. Al poco tiempo ella le dice a su marido: estoy embarazada”. Enseguida el coro responde con la frase ya mencionada.
Lo dicho arriba viene a colación porque voy a comentar, a la manera de Saborit y Rita, una entrevista al ministro de cultura, Julián González Toledo, escrita por Yuris Nórido y publicada en el portal CubaSí (http://www.cubasi.cu/cubasi-noticias-cuba-mundo-ultima-hora/item/32866-el-bloqueo-afecta-el-dialogo-cultural-entre-cuba-y-los-estados-unidos miércoles 22 de octubre 2014).
En la primera parte voy a dedicarme a comentar las opiniones del funcionario sobre los efectos del ‘bloqueo’ en el área que representa. En la segunda me ocuparé de analizar lo que él piensa de “los artistas cubanos [que] residen en el extranjero”. Debo aclarar que yo no resido sino que vivo en el extranjero, específicamente en Texas, siempre en Texas, al menos desde 1992. Al final voy a reproducir un par de poemas irónicos. En uno, el fallecido Luis Rogelio Nogueras (1944-1985) vislumbra cómo será el futuro en la Isla bajo el comunismo. En el segundo, mi antiguo profesor Guillermo Rodríguez Rivera canta a los frutos y a las frutas tan gustadas y extrañadas por los cubanos.
El encabezamiento de CubaSí arranca con una frase y unas ideas que han vuelto a la moda desde que dos diarios norteamericanos (The New York Times y The Washington Post) se pronunciaran, recientemente, en contra y a favor, respectivamente, de un asunto glosado por el ministro en su diálogo con el periodista: “El bloquea afecta el diálogo cultural entre Cuba y Estados Unidos”.
¿De verdad?, me preguntó al leer esa opinión. Miami recibe casi todos los días a artistas, disidentes, emigrados, atletas, visitantes y funcionarios provenientes de la isla. Sumen a esa lista una buena cantidad de norteamericanos y de cubanos que por muy diversas razones aterrizan en los aeropuertos de Cuba. ¿De qué se queja el entrevistado?
González Toledo afirma que “el bloqueo es una realidad que nos afecta tremendamente, aunque no se hable mucho de eso. Comencemos con algo tan elemental como los instrumentos de música, el equipamiento de los teatros, el material escolar para la enseñanza artística”. No sabía que a los empleados autorizados por el gobierno se les impide ir de compras de cuanto necesiten, con dinero en efectivo o mediante créditos, a México, Centroamérica, Venezuela, Ecuador, Colombia, República Dominicana, España, etc. Salvo el último, los demás países están cerca, tienen representaciones diplomáticas y comerciales en La Habana, la mayoría son estados amigos o amistosos.
Como se trata de una persona inteligente, el ministro deja caer, aunque no directamente, el motivo de ese lamento: “pudiéramos comprarlos en los Estados Unidos, pero el bloqueo no lo permite, tenemos que invertir mucho más dinero para adquirirlos en mercados más lejanos”. ¿Se refiere a los pianos negociados en China o Corea del Norte? ¿Qué tal Rusia o menos distante, Canadá? ¿Adquieren los saxofones en Bélgica? Es un decir.
La madera, las pinturas, los equipos de audio y luminotecnia, las lámparas, los bombillos, las telas para el escenario y los vestuarios, ¿los hay disponibles y a buen precio sólo en Viet Nam? ¿Están incluidos los tambores y las pailas entre las penurias? Estos se pueden adquirir en cualquier isla del Caribe, al doblar de las olas como quien dice. ¿Qué pasa con los timbales? ¿No proclaman las autoridades y el ministro, en si bemol mayor para piano y orquesta, que esos sí que sobran en el archipiélago?
Cuando leemos las carencias anotadas por el ministro, uno se pone a imaginar el catálogo de necesidades impuestas, supuestamente, por el ‘bloqueo’, que presentarían los ministros de Agricultura, Educación, Salud Pública, Comercio Interior, Transporte, Industrias Ligeras y Básicas, Construcción, etc. Cada uno de ellos presentaría un mar de peticiones, de cosas que faltan y que tan fácilmente y con beneficios de préstamos excepcionales podrían resolver en los EE.UU, es decir, el sistema que debe desaparecer de la faz de la tierra.
En resumen, la noción del Norte (olvidándonos de Canadá) está llamada a acelerar y agilizar el actual proceso de actualización. Argentina, Bolivia, Brasil, China, Ecuador, Nicaragua, Rusia y Venezuela no alcanzan. Tiene que ser la ‘Yuma’ o con palabras del ministro “la mayor potencia económica y militar de todos los tiempos… [que] nos bloquea [y] pretende aislarnos”.
Hace poco escuché al beisbolista, Antonio Muñoz, declarar que por un tiempo trabajó en Italia y que con el dinero ganado allá, llevó para su país ni se sabe cuántos aparejos para los atletas destacados en el deporte nacional. ¿Tampoco hay bates ni pelotas? ¿Guantes? ¿Caretas para los receptores? ¿Protectores para las piernas, las rodillas y los escrotos? ¿No los venden en República Dominicana? ¡¿No están en los inventarios de los almacenes del INDER?!
Con el interés de apoyar a los adversarios del embargo, el ministro comenta cuáles son las cualidades y realidades que, en su zona de influencia, Cuba les ofrecería a los estadounidenses. Allí se lee lo mejor de la literatura norteamericana, se escucha la mejor música, se ve el mejor y el peor cine. Para remachar añade: “la cultura norteamericana pudiera beneficiarse de nuestros aportes si los vínculos se normalizaran”. Pienso que se refiere a los lazos oficiales porque en los grandes y pequeños escenarios de este lado, en nuestras pantallas de acá están muy al corriente de lo bueno, de lo malo y de lo feo made in Cuba.
En cuanto a los artistas ausentes del territorio nacional, el ministro –insisto, el ministro, no las gentes buenas que las hay— les tararea una melodía solemne con acordes similares a los de Alberto Cortés en “Cuando un amigo se va”. No obstante, su real logro consistiría en cantarles el chachachá juguetón y celebratorio “Los marcianos [americanos y comunitarios] llegaron ya” pero con fuertes ecos de “La engañadora”.
El periodista pregunta “¿cuál es la política hacia ellos?” No existe censo que indique con certeza cuántos y quiénes han regresado. Se conocen los nombres de ciertos músicos, de escritores, de pintores, de compositores que han ido de paseo o a reinsertarse. A uno de ellos (Manolín, el Médico de la Salsa) le leyeron la cartilla enseguida que se plantó en La Habana. Usaron a Pedro de la Hoz, del diario Granma y hoy uno de los vice-presidentes de la UNEAC, para ponerle nombre y apellido al mensaje oficial: “”Algunos de los que retornan, en su momento, emitieron juicios políticos en escenarios hostiles e hirieron la sensibilidad de muchos que aquí los apreciaban. Y esos muchos tienen memoria. Nadie les va a pedir a aquellos que se retracten, ni una militancia impostada, solo se les demandará respeto. Y como regla, quienes respetan son respetados”. (http://www.lajiribilla.cu/articulo/6573/idas-y-vueltas-viajes-y-retornos).
González Toledo bajó un tono en la escala de la advertencia para apuntar que la política por él practicada “es inclusiva”: “Han vuelto a cantar, a actuar para su público, para recibir el aliento de la nación”. Sin embargo, elabora esta variación sobre el argumento presentado por De la Hoz: “Los recibimos con los brazos abiertos, siempre que no renuncien al espíritu de este pueblo y no ignoren su compromiso, de más de medio siglo, por alcanzar la mayor justicia social posible”.
¿Quién es el ‘pueblo’? ¿Quién regula la definición de ese concepto? De la manera en que lo emplean el ministro y de la Hoz, ‘pueblo’ se refiere al gobierno y no al “conjunto de personas de un lugar, región o país” o a la “gente común y humilde de una población.” El artista o cualquier exiliado/emigrado que decida hacer el viaje a su semilla, tiene que navegar a favor y no en contra del ‘pueblo’ aludido por estos voceros.
Coincidentemente, ésas son las reglas del juego tal y como las expuso Fidel Castro hace cuarenta y tres años. Aunque ha llovido copiosamente desde entonces, se les ha pasado la mano a unos cuantos caídos en desgracia, y se ha resucitado a algunos muertos que fueron en vida abusados groseramente, sobrevive y manda en ésta y en todas las esferas, la voz del amo: “…valoramos las creaciones culturales y políticas en función de la utilidad del pueblo… [Mi énfasis] Nuestra valoración es política. No puede haber valor estético sin valor humano” (“Discurso de clausura”. I Congreso Nacional de Educación y Cultura. Casa de las Américas. Año XI. No. 65-66. Marzo-Junio 1971: 28).
González Toledo reconoce que hay una tradición de artistas-viajeros a lo largo de la historia. Sin embargo, llaman la atención los ejemplos de los cuales se vale: “Alicia Alonso, Wifredo Lam, Alejo Carpentier, Benny Moré, Virgilio Piñera, Rosita Forniés, Chano Pozo, Vicente Revueltas vivieron en otros países y es evidente que su obra [sic] es auténticamente cubana”. ¿Alguien puede demostrar que los gobiernos de la república (1902-1959) amonestaron y enjuiciaron en público o en privado a Carpentier o al Benny acerca de qué tipo de ciudadanos tenían que ser, qué clase de relación obligada tendrían que mantener con el ‘pueblo’ luego de terminar sus respectivas estancias en Francia, México o Venezuela?
¿Censuraron los dueños de las emisoras de radio, de los cabarets, de los clubes, de los periódicos y de las revistas el nombre de Chano Pozo a raíz de mudarse para Nueva York? ¿Acaso algún portavoz del gobierno tuvo que levantar algún veto de modo que la CMQ, RHC Cadena Azul, Mil Diez, Unión Radio y Radio Progreso pudieran transmitir las grabaciones suyas? ¿Qué exigencias y ostracismos les impusieron los gobiernos de Ramón Grau y Carlos Prío a Celia Cruz y a Olga Guillot por actuar en la estación Mil Diez, propiedad de los comunistas del Partido Socialista Popular? ¿Pudo Virgilio Piñera viajar al extranjero después de 1959? ¿De qué forma de visión incluyente e integradora habla el Ministro de hoy?
Sé bien que hago preguntas retóricas. Por eso no necesito oír ni leer las respuestas. Sin embargo, para despejar cualquier duda sobre las carencias no solamente materiales que subsisten desde 1959, reproduzco dos poemas que calzan en las meditaciones enunciadas en estas páginas. Los dos poetas (Nogueras y Rodríguez Rivera) hablan de las bellezas y de las miserias de la sociedad cubana. Uno se atreve a vislumbrar con optimismo cómo será el futuro comunista. El otro lamenta las ausencias, no las de ciertos amigos o tiempos felices. Invoca la añoranza de los frutos y de las frutas desaparecidas. Practica una especie de memoria del paladar inconsolable.

“¿Cómo será el comunismo?”
Habrá inviernos y veranos,
otoños y primaveras,
habrá cobas extranjeras
para todos los cubanos.
Se acabarán los gusanos,
habrá jama en abundancia,
se podrá viajar a Francia,
manejar un maquinón,
y meterse a maricón
sin perder la militancia.
Luis Rogelio Nogueras “Wichy”
(1944-1985)

“Oda al Plan Alimentario”
La yuca, que venía de Lituania,
el mango, dulce fruto de Cracovia,
el ñame, que es oriundo de Varsovia
y el café que se siembra en Alemania,
la malanga amarilla de Rumania,
el boniato moldavo y su dulzura,
de Siberia el mamey con su textura,
y el verde plátano que cultiva Ucrania:
todo eso falta, y no es por culpa nuestra.
Para cumplir el Plan Alimentario
se libra una batalla ruda, intensa…
Y ya tenemos la primera muestra
de que se hace el esfuerzo necesario:
hay comida en la tele y en la prensa
Guillermo Rodríguez Rivera (1943).

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Acerca de Elige tú que canto yo

Scholar, writer and professor of Spanish at Sam Houston State University, Huntsville, Texas. Married to Jill Saumell (maiden name Offerman) , three children, four grandchildren. A member of ANLE, Academia Norteamericana de Lengua Española. US Academy of the Spanish Language, one of the 22 academies of the Royal Academy of the Spanish Language (RAE). Author of three academic essays: La corte del supremo espectáculo. La Habana: Ediciones Unión, 1979. A Cultural History of the Cuban Radio and Television. The entire edition was converted into pulp paper by order of the Department of State Security; En Cuba todo el mundo canta. Madrid: Editorial Betania, 2008. A tale of my prison experiences. In Cuba.; La cárcel letrada. Madrid: Editorial Betania, 2013. The Enlighted Prison. Cuban Prison Narrative from 1836 to 1992. Co-author and writer of several scholarly books, for example the writer of Carlota Caulfied's entry in Latin American Women Writers: An Encyclopedia. María Claudia André and Eva Bueno, eds. New York: Routledge, 2007: 113-114; Alejo Carpentier and José Martí's entries in Wiley-Blackwell Encyclopedia on Latin American Postcolonial Literature (forthcoming). Have published scholarly (peer reviewed) and popular media (journals, magazines, newspapers)essays on Human Rights and Spanish American Literatures in Cuba, France, Spain, Spanish America, the United States, and the United States. Talebú is the name of my own literary blog (https://talebu.wordpress.com/). A former political prisoner (1981-1986). US naturalized citizen (1994).
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2 respuestas a “Ay, qué sospecha tengo Sr. Ministro”

  1. Marta López dijo:

    Siempre es bueno leer tus articulos. Gracias.

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