Muerte de la ex madrastra según Emilio

José María Heredia

José María Heredia

Muerte de la ex madrastra según Emilio

“El caso me lo refirieron en Texas, pero había acontecido en otro estado”.
Jorge Luis Borges. “El etnógrafo”.
“[José María Heredia] había tenido valor para todo, menos morir sin volver a ver a su madre y a sus palmas”.
José Martí. “Heredia”.

“Mi madrastra Olga Osuna murió en La Habana el pasado 18 de junio. Tenía cáncer de colon. Falleció en el apartamento donde vivió desde 1960. Agonizó varias semanas en su cama de siempre y allí, entre el delirio mezclado con la pérdida de memoria, se apagó. Los médicos consideraron innecesario mantenerla en el hospital. No había esperanza de que se recuperara. Velaron su cadáver en la sala por unas pocas horas debido al deterioro avanzado de su cuerpo. Me enteré por Beatriz, mi cuñada, mediante un correo electrónico. No la conozco en persona pues se casó con Moisés, mi hermano, años después de haberme ido de Cuba adonde no he vuelto nunca en un cuarto de siglo”.

Así me lo contó Emilio Muñoz quien suele confesarme sus penas e intimidades. Es un hombre mayor, alto a la manera cubana. Puedo añadir en clave de J.L. Borges que no hay nada singular en él, ni siquiera esa singularidad que es propia de quienes comienzan la tercera edad. Las canas que lleva se le amontonan sobre todo en las sienes. El resto del cabello lo tiene salpicado de líneas blancas y negras, sal y pimienta le cubren la cabeza.

De joven se entregó a lo que le proponía el azar: leyó copiosamente, vio muchas películas, antiguas y de estreno, logró aprender francés e italiano, estudió Lingüística, fue guionista y director de programas de radio y televisión, huyó precavidamente del servicio militar, lo cual le salvó de no tener que pelear en las guerras de Etiopía y Angola, ni de pasar días y meses agobiantes, armado hasta los dientes, esperando una invasión inminente que aún no ha ocurrido medio siglo después y para la cual siguen preparándose sucesivas generaciones de reclutas y oficiales de cualquier rango.

Por el contrario, su padre había peleado en el III Frente Oriental contra el ejército de la antigua república. Allí conoció a Olga Osuna con la cual tuvo dos hijos: Moisés y Ruth. La madre de Emilio había sucumbido a un cáncer en los ovarios cuando él tenía cinco años. Otro de sus mayores había sido fundador del núcleo guerrillero en la Sierra Maestra por lo cual se ganó el grado de comandante.

Emilio me repitió esos datos que yo conocía de memoria cuando me anunció lo de su ex madrastra. En realidad la difunta y su padre se habían divorciado hacía décadas. Éste había emigrado a los Estados Unidos seis años después de que Emilio lo hiciera. Lo nuevo de la conversación consistía en un reclamo que le hizo Ruth, entre llanto y desesperación por parte de ella. Para darles el pésame a sus hermanos prefirió comunicarse con ellos por teléfono. Luego de varios minutos de diálogos entre el padre, Emilio, la cuñada y los hermanos, Ruth soltó esta pregunta en tono de tristeza:

-¿Y por fin cuándo vienen a Cuba?

Él le respondió:

-Bueno, Jessica, es decir, mi esposa y el viejo podrían ir a La Habana este año.

Ruth hizo más firme su pregunta y empezó a llorar:

-Yo no hablo de Jessica, hablo de ti y de nuestro padre. ¿Cuándo van a venir a vernos? ¿Hasta cuándo tenemos que esperarlos?

-El viejo puede ir pero anda con un caminador y no podría estar subiendo y bajando los nueve pisos del edificio porque los elevadores están rotos y no acaban de repararlos.

-Entonces que venga para mi apartamento, allí solamente tiene que subir y bajar un piso.

El padre de Emilio, que escuchaba atentamente la conversación, le comentó con voz discreta: “eso sí lo puedo hacer”.

-Bueno, dice que sí, que se puede quedar en tu apartamento.

-¿Y tú, mi hermano? Tú tienes que venir –el tono de Ruth era más suplicante y al mismo tiempo enfático-. Ya cumpliste tu sanción, injusta pero la cumpliste. Yo he hecho preguntas a las autoridades y me han dicho que puedes ingresar al país sin problemas, siempre y cuando te reúnas con la familia y no con gente problemática ni te pongas a criticar. No te va a pasar nada.

-Si es así como piensan que lo pongan por escrito y me manden la carta. Lo de criticar lo hago todos los días, lo de no reunirme con gentes que ellos consideran problemáticas me parece inaceptable.

-Tú sabes que esa carta ellos nunca la van a escribir y lo demás tampoco te lo van a permitir. ¿Por qué tenemos que pagar nosotros?

-No sé qué decirte mi hermana…

Ella siguió llorando y de pronto se cortó la llamada. Se habían consumido los minutos que Emilio había comprado.

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Acerca de Elige tú que canto yo

Scholar, writer and professor of Spanish at Sam Houston State University, Huntsville, Texas. Married to Jill Saumell (maiden name Offerman) , three children, four grandchildren. A member of ANLE, Academia Norteamericana de Lengua Española. US Academy of the Spanish Language, one of the 22 academies of the Royal Academy of the Spanish Language (RAE). Author of three academic essays: La corte del supremo espectáculo. La Habana: Ediciones Unión, 1979. A Cultural History of the Cuban Radio and Television. The entire edition was converted into pulp paper by order of the Department of State Security; En Cuba todo el mundo canta. Madrid: Editorial Betania, 2008. A tale of my prison experiences. In Cuba.; La cárcel letrada. Madrid: Editorial Betania, 2013. The Enlighted Prison. Cuban Prison Narrative from 1836 to 1992. Co-author and writer of several scholarly books, for example the writer of Carlota Caulfied's entry in Latin American Women Writers: An Encyclopedia. María Claudia André and Eva Bueno, eds. New York: Routledge, 2007: 113-114; Alejo Carpentier and José Martí's entries in Wiley-Blackwell Encyclopedia on Latin American Postcolonial Literature (forthcoming). Have published scholarly (peer reviewed) and popular media (journals, magazines, newspapers)essays on Human Rights and Spanish American Literatures in Cuba, France, Spain, Spanish America, the United States, and the United States. Talebú is the name of my own literary blog (https://talebu.wordpress.com/). A former political prisoner (1981-1986). US naturalized citizen (1994).
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12 respuestas a Muerte de la ex madrastra según Emilio

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  2. Siempre muy humano, mi hermano.

  3. Pablo LLabre Raurell dijo:

    Excelente articulo. Sinceridad y sentimiento se entrelazan. Quien haya atravezado igual sendero lo comprende. Me hicieron recordar al adalid de la Generacion del 27, Federico Garcia Lorca: ” Pero solo quiero una mano, una mano herida, si es posible..” Un abrazo. Pablo LLabre Raurell.

  4. Agustín dijo:

    Mi solidaridad para Emilio.

    En relación a lo de viajar a donde te repriman, creo que la decisión, más que una cuestión de dignidad, es una valoración de la libertad.

    Agustín

  5. Muy de todos los días. El pan nuestro de muchos y una terrible odisea a la cubana.

  6. Por esos “Emilios” que aún no vuelven…gracias, Rafael, por ponerles voz.

  7. Muy de acuerdo contigo rafa, si para ir a mi tierra, seré condicionado a acotar la libertad de reunirme con quien quiera, prefiero no ir, excelente manera de presentar la realidad que vivimos, que descanse en paz oria….. Abrazos EH

    • lobotejano dijo:

      Gracias, primo, por tu valoración. Así es, “cada cinco minutos la obsesión por volver, el miedo de volver” como escribió el poeta chileno Enrique Linh. Tendremos que seguir esperando aunque me muera de deseos de abrazar a mis hermanos. Abrazos, RS.

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